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Miguel, Rafa y Jose (Fragmento de una novela)

April 23, 2014

La Fuente de la Juventud, obra arquitectónica de los 70, es el acostumbrado paradero de muchos jóvenes capitalinos. Para Rafa, Jose y Miguel sentarse en esa parte del malecón traía muchos recuerdos, y naturalmente se les podía encontrar allí casi a diario, cerca de las 6 de la tarde, cuando el sol dice adios a La Habana.

Rafa respira profundamente, como queriendo enamorar al mar.

– Cómo te va con el trabajo en el aeropuerto de Miami. Pregunta Rafa a Jose con aire de ironía, tirando una mirada hacia lo lejos en el océano, allá donde muchos encuentran bienestar.
– Rafa, me va super ok, no empieces con tu mierda. Replica Jose ligeramente molesto.

A Rafa la vida le sonríe. Es un joven de apenas 18 años, muy inteligente, que se ha educado una buena parte de su vida en Europa. Su padre Aldo Monteros, ciudadano Sueco desde hace 10 años, lo considera su pequeña joya. René Monteros, el tio de Rafa es “retirado” de la seguridad del estado. El “ex seguroso” vive sólo desde que toda su familia emigró hacia Estados Unidos y naturalmente su casa de dos pisos en el reparto Fontanar, siempre está abierta para “Tinto”, apodo que el sobrino acepta con dulce molestia. Tinto viene de Tintomara, un personaje de la literatura Sueca, mitad hombre mitad mujer que es adorado por todos los que lo rodean. Exactamente – Rafa es maricón, así mismo maricón, y lo ha aceptado desde muy temprana edad contrariamente a la palabra “políticamente correcta” – gay.

Jose conoce bien la opinión que tiene Rafa sobre Miami, y esto lo saca de sus cabales, pues su amigo de la infancia está en todo su derecho a pensar y expresarse libremente. Para Rafa esa ciudad al sur de la Florida es un lugar donde viven muchos cubanos que piensan realmente que eso es Cuba, y los turistas genuinamente americanos deberían saberlo. Para el joven, que ha visitado Miami en varias ocasiones, esa es una ciudad donde la gente realmente supone que al señor presidente le interesa la opinión de “los nativos”. Rafa le llama: la ciudad de los pequeños ciudadanos.

En realidad a Rafa le molesta que Jose hubiese seguido su propio camino, y jamás lo haya acompañado en sus aventuras por Europa.

– Coño señores, van a empezar a discutir de nuevo? Interviene Miguel, sabiendo perfectamente a donde irán a parar los argumentos.
– Si Rafa, oye a Migue y deja eso, que la discusión no lleva a nada. Dice Jose tratando de amainar el ambiente.
– Jose, a los comunistas en Cuba les da igual si hay discusión o no, siempre y cuando haya moneda dura contante y sonante. Esta vez Rafa suena ofensivo.
– Rafa, qué quieres decir con eso? Habla claro mi hermano. Obviamente a Migue no le gustó la indirecta. 

Miguel vive en Marianao con su padre Alberto y sus dos hermanos menores Daniel y Antonio. Se mudaron allí hace un par de años después que la madre murió de cancer en los huesos. Miguel pertenece a la UJC y su padre es miembro del PCC a donde se integró en sus primeros años de labor como mecánico en el puerto de la Habana. Alberto es comunista de vanguardia y Miguel es comunista perdido, dado por completo a la causa del comandante y la revolución. Miguel es fanático sin solución.

– Si Migue, pienso que en este país la doble moral es tan obvia que se ha hecho difícil de ocultar hasta en los discursos. Esta vez el ataque de Rafa es frontal.
– Migue, que siente mucho respeto por su mejor amigo, lo enfrenta con una mirada alarmante.

– Oh, allá va eso. Comenta Jose como presenciando un encuentro no-muy-amistoso de boxeo.

Migue arremete:

– Rafa, es muy fácil opinar sobre la gente y su posición cuando se vive tan alejado de toda realidad. Tu vas a Suecia cuando es verano en Cuba y regresas a Cuba cuando es invierno en Suecia. Tu “otro país” tiene la virtud de esconder a sus cobardes militares detrás de su “abierta” democracia. Ese es tu frívolo lugar del norte, desde donde salen muchas de las armas y donde se le da la “bienvenida” a los inmigrantes, con el permiso encubierto de los fascistas. Sí, todos tenemos a alguien en Escandinavia. Tú y todos tus estudios han creado una nube allá arriba donde te sientas a contemplar, típico de sueco burgués que se va a Tailandia a liberarse del sexo reprimido y del feminismo innecesario. Quién cojones te piensas que eres!

El silencio apretó el corazón de los tres amigos. Jose, que jamás tomaba las cosas en serio aprovechó que un vendedor de Coca Cola pasaba cerca, e invita a un trago que improvisaría con ron Habana Club.

El horizonte ya corta al sol por la mitad, que se muestra rojo e inmenso.

Los tres jóvenes contemplan conmovidos la pintoresca puesta mientras disfrutan del bullicio habanero a sus espaldas. 

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From → Philosophy

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