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El que pasa

December 7, 2014

traveller

Dedicado a todos los viajeros invisibles … 

El caminante se pone las botas y aprieta los cordones fuertemente, sentado en una cama sencilla y silenciosa. Son botas sucias pero no desgarradas; botas del tiempo, de algún antepasado que las convirtió en herencia.

 Su cuerpo es delgado y fibroso. Sus ojos son abiertos como libros de cuentos y su barba, larga y gris como en aventuras de hobbits y héroes.

 Es bien temprano en la mañana. Un café breve y caliente espera en la pequeña mesa, allá abajo, en el perfecto abandono del restaurante del diminuto motel.

 Todo está listo para continuar el eterno peregrinaje. La gran mochila de cuero, el diario con montones de sucesos y brillantes ideas, una boina carmelita con incontables sellos, y dos cantimploras … una para calmar su propia sed … la otra es para que siempre quede para otros.

 Dice un corto y dulce adiós a la joven de la cantina, y ella devuelve una sonrisa de esperanza.

El caminante sale a la carretera de polvo y tras una mirada al horizonte, emprende viaje … una vez más.

 Nadie sabe su nombre, de dónde viene, a dónde va, pero todos sienten la inmensa tranquilidad, que este hombre de paso, deja en sus corazones.

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From → Philosophy

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